In the bustling halls of Columbia University, amidst the towering bookshelves and whispered dreams, our story began. It was a tale written in late-night study sessions and stolen glances across lecture halls. Love, as it often does, found its way into our hearts, weaving its magic into the fabric of our lives.
Those university days were marked by challenges, by the weight of exams and the frenzy of deadlines. Yet, within the chaos, our love stood steadfast and unwavering. It was a love that grew with each shared smile, each comforting embrace during the long nights of studying.
As the seasons changed, so did our journey. We traded textbooks for passports, and lecture halls for the open skies. Together, we explored the world, hand in hand, discovering the wonders of distant lands and the beauty of different cultures. From the romantic streets of Paris to the serene beaches of Curaçao, we painted our memories in the vibrant hues of adventure.
And now, here we stand, more than six years since that first spark ignited at Columbia. The trials we faced only served to strengthen the bond that binds us. With a ring glistening on her finger, and the promise of forever in our hearts, we embark on a new chapter of our lives.
Our love knows no bounds, for she is not just my partner but my confidante, my travel companion, and my home. Together, we are ready to script a new tale, one filled with love, laughter, and the promise of a lifetime of adventures.
As we gaze into each other's eyes, we are reminded that love is not just a feeling, but a journey. And we are grateful, every day, that our paths intertwined on that fateful day at Columbia University, leading us to this moment of joy and anticipation for the future that awaits us.
(Spanish Version)
En los bulliciosos pasillos de la Universidad de Columbia, en medio de los altos estantes de libros y los sueños susurrados, comenzó nuestra historia. Fue un relato escrito en sesiones de estudio nocturnas y miradas robadas a través de las aulas. El amor, como a menudo ocurre, encontró su camino en nuestros corazones, tejiendo su magia en el tejido de nuestras vidas.
Esos días universitarios estuvieron marcados por desafíos, por el peso de los exámenes y la frenética actividad de los plazos. Sin embargo, dentro del caos, nuestro amor se mantuvo firme e inquebrantable. Fue un amor que creció con cada sonrisa compartida, con cada abrazo reconfortante durante las largas noches de estudio.
A medida que cambiaban las estaciones, también lo hacía nuestro viaje. Cambiamos los libros por pasaportes y las aulas por los cielos abiertos. Juntos, exploramos el mundo, mano a mano, descubriendo las maravillas de tierras lejanas y la belleza de diferentes culturas. Desde las románticas calles de París hasta las serenas playas de Curaçao, pintamos nuestros recuerdos con los vibrantes colores de la aventura.
Y ahora, aquí estamos, más de seis años desde aquella primera chispa encendida en Columbia. Las pruebas que enfrentamos solo sirvieron para fortalecer el vínculo que nos une. Con un anillo brillando en su dedo y la promesa de un para siempre en nuestros corazones, emprendemos un nuevo capítulo de nuestras vidas.
Nuestro amor no conoce límites, porque ella no es solo mi pareja sino también mi confidente, mi compañera de viaje y mi hogar. Juntos, estamos listos para escribir un nuevo relato, lleno de amor, risas y la promesa de una vida llena de aventuras.
Mientras nos miramos a los ojos, recordamos que el amor no es solo un sentimiento, sino un viaje. Y estamos agradecidos, cada día, de que nuestros caminos se entrelazaran en ese fatídico día en la Universidad de Columbia, llevándonos a este momento de alegría y anticipación por el futuro que nos espera.